Qué hacemos

Qué hacemos 2017-06-22T15:51:07+00:00

El Centro de Estudios Clínicos Bradford Hill posee más de 10 años de experiencia en investigación de nuevas terapias y fármacos para el cáncer.

Entre el año 2005 y el 2016 se ha investigado un total de 47 drogas oncológicas en 58 ensayos clínicos.

Los pacientes que ingresan a Bradford Hill lo hacen de manera voluntaria y son derivados de centros médicos de Chile y otros países de Latinoamérica. Su participación no implica gastos de ningún tipo para los pacientes.

El Centro cuenta con capacidad de atender más de 100 pacientes oncológicos por año, cifra que se proyecta aumentar en los próximos años.

¿DEBO PARTICIPAR EN UN ESTUDIO CLÍNICO?

En Oncología, la investigación es imprescindible para incrementar el conocimiento de la enfermedad. Cuanto más sepamos acerca de cómo se comporta la célula cancerosa, cuáles son los mecanismos que regulan su crecimiento y multiplicación, mejor podremos inhibirlos, bloquearlos, con el objetivo final de vencer y curar la enfermedad.

Uno de los métodos para avanzar en el tratamiento del cáncer es el ensayo clínico. Con los ensayos clínicos se estudian distintos aspectos: dosis más eficaz y menos tóxica, eficacia antitumoral evaluada según diversos parámetros (tasa de respuestas, tiempo hasta la progresión de la enfermedad, tiempo de supervivencia, etc.), efectos adversos del nuevo tratamiento.

Cuando un agente antitumoral nuevo ha demostrado ser activo en pacientes se realiza un ensayo clínico en el que, de forma aleatorizada, se compara con el tratamiento considerado estándar para una patología determinada. Si los resultados son favorables al nuevo tratamiento, entonces éste recibe la autorización de las autoridades de la salud para su utilización y comercialización, y sustituye al anterior como tratamiento de primera elección.

En ocasiones lo que estudia un ensayo clínico no es un fármaco innovador o la combinación de varios nuevos, sino medicamentos ya conocidos pero utilizados de forma diferente.

Los ensayos clínicos están sujetos normas internacionales para garantizar que todo el proceso se lleva a cabo siguiendo métodos científicos y respetando la ética profesional y la seguridad de los pacientes que participan en los mismos.

El tratamiento dentro de un ensayo clínico es voluntario.

El paciente lo decide después de ser informado por su médico.

Si está de acuerdo, firma un Consentimiento Informado que es un contrato mutuo entre médico y paciente, un documento a través del cual se comprometen a respetar los métodos del estudio. Aun así, firmado el Consentimiento Informado, el paciente puede retirarse del estudio si cambia de parecer después.

Obviamente, si el tratamiento en cuestión no funciona desde el punto de vista antitumoral, valorado por una prueba de imagen, éste se interrumpe y se pauta un nuevo tratamiento.

Como se puede deducir, los pacientes incluidos en un ensayo clínico deben cumplir unas características comunes en cuanto a extensión de la enfermedad, estado general, enfermedades concomitantes, tratamientos previos recibidos, etc.

La razón es que el grupo de pacientes debe ser homogéneo para que, a la hora de analizar los resultados, las conclusiones puedan ser fiables y, muy importante, extrapolables a pacientes con las mismas características, independientemente del centro o el país donde vaya a ser administrado el tratamiento.

Por esta causa, no todos los enfermos pueden ser incluidos en un ensayo clínico, sino sólo los que cumplan criterios establecidos, aunque el paciente esté deseoso de ser tratado con un fármaco experimental.

No todos los ensayos están disponibles en todos los hospitales.

De los resultados de estas investigaciones se van a beneficiar los futuros pacientes, pero además, con frecuencia, los ensayos clínicos son la única forma de poder aprovechar la oportunidad de un tratamiento nuevo, que de otra forma no se podría recibir en la práctica clínica, por no estar todavía aprobados para su uso habitual.

Está demostrado que los pacientes oncológicos que reciben el tratamiento en hospitales que participan en ensayos clínicos, son los que mejores resultados consiguen en cuanto a supervivencia y calidad de vida. Son pacientes estrechamente vigilados y controlados. No obstante, si usted decide no participar en un ensayo, se le ofrecerá el mejor tratamiento disponible según los conocimientos en cada momento.